Saltar al contenido
reclaman.es

Cuánto cuesta reclamar: la cuota litis explicada con números

«Solo cobramos si ganamos» es la frase más repetida del sector y también la peor entendida. No es mentira, pero tampoco cuenta la historia entera, y la parte que falta es la que produce sorpresas desagradables un año después.

Aquí está la historia entera.

Qué es la cuota litis

Es un sistema de honorarios en el que el abogado cobra un porcentaje de lo que se recupere, en lugar de una tarifa por horas o un precio cerrado.

Su lógica es sencilla: traslada el riesgo del cliente al despacho. Si no se recupera nada, el despacho no cobra honorarios y ha trabajado gratis. A cambio, cuando se recupera, cobra más de lo que habría cobrado por horas.

En reclamaciones de consumo tiene todo el sentido, porque el importe individual es modesto y casi nadie adelantaría mil euros para pleitear por dos mil.

Los costes que existen aunque no se mencionen

Esto es lo que hay que preguntar siempre, porque «solo si ganamos» se refiere a los honorarios del abogado, y en un procedimiento judicial hay más partidas.

Procurador. En muchos procedimientos es preceptivo. Es un profesional distinto del abogado, con sus propios aranceles.

Peritos. En IRPH, en cártel de coches y en revolving con muchos años, suele hacer falta un informe pericial económico. Es una de las partidas que más pesa y la que más veces se omite en la conversación inicial.

Tasas, notaría, registro. Copias de escrituras, notas simples, certificados. Son cantidades pequeñas pero existen.

La pregunta correcta no es «¿cobran solo si ganamos?». Es: «¿quién adelanta el procurador y el perito, y qué pasa con eso si perdemos?». Hay despachos que lo asumen íntegramente y otros que no. Las dos cosas son legítimas; lo que no es legítimo es no decirlo.

Las costas: la parte que puede doler

En un procedimiento civil, quien pierde puede ser condenado a pagar los gastos de abogado y procurador de la otra parte. Se llaman costas.

Si ganas, lo normal es que las costas las pague el banco o la aerolínea, y eso mejora el resultado. Si pierdes, puedes tener que pagar las del contrario — que en un pleito contra una entidad grande no son precisamente baratas.

No siempre hay condena en costas: cuando hay dudas de hecho o de derecho, o estimación parcial, el juzgado puede no imponerlas. Pero el riesgo existe y es la razón por la que hay que preguntar expresamente si el despacho cubre una eventual condena en costas. Algunos lo hacen, otros lo excluyen, y algunos contratan un seguro para ello.

Un caso donde esto no aplica: la segunda oportunidad no es un pleito contra nadie, es un procedimiento concursal propio, y funciona con otra lógica de costes.

Un ejemplo con números

Supongamos una reclamación que termina con 4.000 € recuperados y una cuota litis del 25 %:

Concepto Importe
Recuperado 4.000 €
Honorarios (25 %) −1.000 €
Te queda 3.000 €

Ahora la misma reclamación, perdida:

Concepto Importe
Recuperado 0 €
Honorarios 0 €
Procurador y perito Según lo pactado
Posible condena en costas Según lo pactado
Te queda Depende de esas dos líneas

Las dos líneas del medio son toda la conversación. Un porcentaje algo más alto con todo cubierto puede salir mejor que un porcentaje bajo con los gastos a tu cargo.

Los porcentajes concretos varían entre despachos y entre tipos de reclamación, y no tendría sentido publicar aquí una cifra como si fuera un estándar. Lo que sí tiene sentido es que te la den por escrito antes de que te comprometas a nada.

Las cinco preguntas antes de firmar

  1. ¿Qué porcentaje, y calculado sobre qué: sobre lo recuperado bruto o sobre lo que llega a mi cuenta?
  2. ¿Los intereses y las costas entran en la base de cálculo?
  3. ¿Quién paga procurador y perito, y qué pasa si el asunto se pierde?
  4. ¿Está cubierta una eventual condena en costas?
  5. ¿Qué ocurre si decido no seguir a mitad de camino, o si la entidad ofrece un acuerdo y no lo acepto?

La quinta se olvida siempre y es la que genera más conflictos.

Lo que dice la normativa profesional

Un apunte que tranquiliza a quien teme quedarse sin nada: la cuota litis está permitida en España, pero los honorarios no pueden absorber la práctica totalidad de lo recuperado. Un pacto que dejara al cliente sin resultado apreciable sería difícilmente defendible.

Además, el encargo debe constar por escrito y con las condiciones económicas claras. Si alguien te pide que firmes sin entregarte un documento donde figuren el porcentaje y el reparto de gastos, eso por sí solo es un motivo para no firmar.

Un caso aparte: la segunda oportunidad

No encaja en el esquema de la cuota litis, y conviene saberlo porque genera confusión.

No hay nada que «recuperar» sobre lo que aplicar un porcentaje: lo que se obtiene es la extinción de deudas. Por eso suele trabajarse con honorarios cerrados, a menudo fraccionados, y hay costes propios del procedimiento concursal — administrador concursal en algunos supuestos, tasas, publicaciones.

Es la reclamación en la que más importa pedir el presupuesto completo por escrito antes de empezar, precisamente porque no funciona como las otras cinco.

Cómo funciona aquí

En reclaman.es calcular lo tuyo no cuesta nada y hablar con el abogado tampoco. Las condiciones económicas concretas te las da por escrito el despacho colaborador antes de que aceptes el encargo, porque es quien lleva la dirección letrada y quien las fija.

Y ya que este artículo insiste en preguntar siempre quién cobra qué, lo justo es contestarlo también por nuestra parte: a ti no te cobramos nada, y a nosotros nos paga el despacho —una cantidad por cada solicitud que le trasladamos y otra mayor si acabas contratándole—. Tenemos por tanto un interés económico en que contrates con él, y lo tienes explicado entero en el aviso legal.

Lo que sí puedes hacer antes de nada es saber de qué orden de magnitud estamos hablando, para decidir si te merece la pena: las seis calculadoras están abiertas y explican los supuestos que aplican.

Y si lo que te frena es no saber qué papeles hay que reunir, eso está en qué documentos te van a pedir.

¿Quieres que lo revise un abogado?

Cuéntanos lo básico y se lo pasamos al despacho colaborador. Un abogado lo revisa y te llama.

Dos líneas bastan: qué contrataste o qué pasó, cuándo y con quién.

Gratis y sin compromiso. No cedemos tus datos con fines publicitarios.