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Qué documentos te van a pedir, reclamación por reclamación

La falta de papeles es lo que más veces frena una reclamación, y casi siempre por un motivo equivocado: la gente supone que hace falta el expediente completo desde el primer día. No es así. Para una primera valoración basta con bastante menos, y buena parte de lo que falta se puede recuperar.

Esta es la lista real, reclamación por reclamación.

Cártel de coches

Imprescindible: algo que acredite qué vehículo compraste, cuándo y por cuánto.

Sirve cualquiera de estos: factura de compra, contrato de financiación, contrato de compraventa del concesionario, permiso de circulación con ficha técnica, extracto bancario con el pago.

Si no tienes nada: pide un informe del vehículo a la DGT —se saca por internet con certificado digital o Cl@ve, cuesta unos euros y fija fecha y titularidad— y el historial de movimientos a tu banco. Si financiaste, el banco conserva el contrato.

Está desarrollado en qué documentos necesitas para el cártel de coches.

Vuelos

Imprescindible: el localizador de la reserva o la tarjeta de embarque.

Muy conveniente: el correo de la aerolínea comunicando el retraso o la cancelación, y los tickets de lo que gastaste en el aeropuerto.

Si no tienes nada: busca en el correo electrónico por el nombre de la aerolínea; la confirmación de compra casi siempre sigue ahí. El cargo en la tarjeta también sirve para acreditar la compra del billete.

Si hubo problema con el equipaje, el parte de irregularidad (PIR) es imprescindible y sólo se consigue en el aeropuerto, en el momento.

Tarjetas revolving

Imprescindible: los extractos, para saber cuánto has dispuesto y cuánto has pagado. Y el TAE.

Muy conveniente: el contrato original.

Si no tienes nada: la entidad está obligada a facilitarte tu contrato y tu historial de movimientos si se lo pides. Conviene hacerlo por escrito y guardar copia de la solicitud y de la respuesta. Es la vía normal y funciona.

Ley de segunda oportunidad

Es la que más documentación exige, porque es un procedimiento judicial completo y no una reclamación contra una entidad.

Imprescindible: relación de todas las deudas con sus acreedores e importes, últimas declaraciones de la renta, nóminas o certificado de ingresos, vida laboral, y relación de bienes.

Muy conveniente: certificados de deuda de cada acreedor, notificaciones de embargo, informe de ficheros de morosos.

Si no tienes nada: casi todo se obtiene. La vida laboral y los certificados de deuda con la Seguridad Social, en su sede electrónica; el histórico fiscal, en la Agencia Tributaria; el informe de ASNEF, ejerciendo tu derecho de acceso, que es gratuito.

IRPH

Imprescindible: la escritura de préstamo hipotecario. Sin ella no hay caso, porque es donde consta el índice y el diferencial.

Muy conveniente: el cuadro de amortización o los recibos, y la oferta vinculante y la información precontractual si las conservas — estas últimas son las que deciden el pleito.

Si no tienes nada: pide copia autorizada en la notaría donde firmaste. Si no recuerdas cuál fue, una nota simple del Registro de la Propiedad la identifica.

Gastos hipotecarios

Imprescindible: la escritura de préstamo hipotecario. Ojo: la del préstamo, no la de compraventa de la vivienda.

Muy conveniente: las facturas de notaría, registro y gestoría.

Si no tienes nada: las mismas vías que en IRPH, más el archivo de la gestoría, que suele conservarlas, y el historial de tu cuenta: los cargos de la firma aparecen agrupados el mismo día.

Las cuatro fuentes que resuelven casi todo

Vale la pena tenerlas juntas, porque cubren la mayoría de los huecos:

Qué necesitas Dónde se pide
Escrituras y su copia La notaría donde se firmó; el Registro identifica cuál fue
Contratos y movimientos bancarios Tu propia entidad, por escrito
Datos de un vehículo Informe de la DGT
Tu situación con la administración Sedes electrónicas de la AEAT y la Seguridad Social

Tus derechos para conseguir papeles

Dos que mucha gente no sabe que tiene, y que resuelven la mayoría de los atascos:

Derecho de acceso a tus datos. Puedes dirigirte a cualquier entidad —tu banco, la financiera de la tarjeta, un fichero de morosos— y pedir copia de los datos que tenga sobre ti. Es gratuito, hay que responder en plazo y sirve para obtener contratos y históricos que «no aparecen».

Derecho a la documentación contractual. La entidad con la que firmaste debe poder facilitarte copia del contrato y de tu historial de operaciones. Pídelo por escrito, guarda copia de la solicitud y anota la fecha.

Si no responden, existe la vía de reclamar ante el servicio de atención al cliente y, después, ante el organismo supervisor correspondiente. Suele bastar con mencionarlo.

Cómo organizarlo para no perderlo

Un consejo prosaico pero útil: escanea todo lo que encuentres y guárdalo en una sola carpeta con nombres claros, del tipo 2009-factura-coche.pdf. Es lo que evita rehacer la búsqueda tres meses después, cuando el abogado pida el documento que ya tenías.

Y conserva siempre los acuses de recibo de lo que pidas: notaría, banco, DGT. Acreditan que lo solicitaste y cuándo, y en más de una ocasión ese sello resuelve una discusión sobre plazos.

Lo que no hace falta al principio

Esto es lo importante y lo que hace que mucha gente no empiece nunca: no necesitas tenerlo todo para que alguien mire tu caso.

Para una primera valoración basta con lo básico —qué producto, de qué año, con qué entidad y de qué importe aproximado—. La búsqueda documental fina viene después, cuando ya se sabe que hay algo que perseguir, y una parte la puede hacer el propio despacho.

Empieza por la calculadora de lo tuyo en las seis reclamaciones: están pensadas para funcionar con datos aproximados y te dicen qué supuestos aplican.

Si lo que te frena es el coste, está explicado en cuánto cuesta reclamar. Y si es el tiempo, en cuánto tarda esto.

¿Quieres que lo revise un abogado?

Cuéntanos lo básico y se lo pasamos al despacho colaborador. Un abogado lo revisa y te llama.

Dos líneas bastan: qué contrataste o qué pasó, cuándo y con quién.

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